El Ranking de crisis de las empresas, la mala gestión y la mala entraña.

El estudio Ranking de Crisis Empresarial 2024, recientemente divulgado por el OBICOM, evalúa las situaciones críticas que muchas organizaciones han atravesado en el pasado año, a fin de resaltar su visibilidad en la opinión pública y su complejidad. Aquí proseguimos con algunas lecturas de sus cuadros de resultados.

La mala gestión

En el cuadro general por casos aparece el listado de las 18 crisis evaluadas. Si se observa las 10 primeras ordenadas por su gravedad (según el IGC), se nota que siete (con bolitas) son crisis de empresas públicas, y tres son del sector privado. ¿Casualidad? ¿Mala fe? De ninguna manera. Eso solo traduce la poca sensibilidad de las empresas del estado para prever sus riesgos y gestionarlos adecuadamente cuando surgen en la escena pública.

¿Qué se puede hacer? Obviamente eso depende del mandato político de turno. Habría que cambiar su gestión, poner gente con el perfil técnico y la experiencia necesaria para reorganizar esas empresas; establecer un plan preventivo y una cultura de crisis en la organización.

La mala entraña

Más abajo en el listado, aparecen tres casos de mineras. Dos de ellas corresponden a coberturas de medios sobre los atentados que sufrió Poderosa, minera formal que labora en Pataz, y una a la minera Summa Gold, también golpeada por el crimen organizado.

En la metodología del estudio se incluyó casos de empresas que sufren crisis no por sus propios riesgos, sino por los llamados riesgos no operacionales, los que escapan a su control y corresponden a las autoridades y al entorno político, económico y social.

A diferencia de todas las demás situaciones críticas, en las que el manejo de crisis aconseja salir de la escena pública pronto, y controlar la visibilidad mediática, en estos casos funciona al revés. Porque es gracias al escándalo que dichas empresas pueden llamar la atención sobre el acoso que sufren por parte de mineros ilegales, que no dudan en usar armas y volar instalaciones para amedrentar. La crisis deviene un campanazo de alerta para que se observe el accionar de mala entraña de esos marginales violentistas.

La mala nota

El cuadro, es un resumen muy apretado que muestra el total que cada caso ha merecido por el indicador de gravedad de crisis (IGC). En el tope de la mala nota está el caso de CORPAC por el Aeropuerto sin luces, acaecido en junio pasado, por el que se paralizó nuestro primer terminal aéreo, cancelando 215 vuelos y afectando a más de 10 mil pasajeros.

Dicho cuadro descompone las cinco variables o categorías que integran el IGC: relevancia (importancia del asunto en redes sociales); visibilidad (impacto del tema en los medios de comunicación); complejidad (dificultades propias de la crisis); gestión crítica (el manejo de la situación); y consecuencias (el saldo del problema para la empresa y la sociedad).

Las dos primeras variables, fueron materia del seguimiento de medios y se convirtieron en cifras. Las tres últimas categorías han sido evaluadas por el Panel de Expertos que convirtió su opinión en puntajes recogidos en el proceso. Ahí se observa que el mayor puntaje de gravedad se ha asignado a las primeras seis empresas públicas (con excepción de Interbank) en lo referente a su complejidad, manejo de la crisis y consecuencias. De ese modo los profesionales expertos indican que hubo una gestión deficiente en esos casos y que se preveía más consecuencias o efectos perniciosos para esas organizaciones debido a su mal manejo.

La consecuencia

Cabe señalar que una empresa que ha sufrido crisis tiene la obligación moral de hacer catarsis. Repasar el problema, reconocer las fallas, internalizar el aprendizaje. No se aprende nada si no hay el propósito de enmienda.