El porqué de las crisis empresariales

Ya publicamos los resultados del estudio #Ranking de las Crisis Reputacionales de las empresas 2025, donde se muestra esas situaciones en función de su gravedad.

Las crisis de las empresas —con énfasis en su aspecto público y reputacional— no habían tenido un seguimiento meticuloso y sistemático, hasta ahora. El Ranking identifica 41 casos ocurridos a las empresas públicas y privadas del país en el año pasado.

Basta revisar los 10 casos más graves del 2025 para constatar que los problemas públicos de las organizaciones, no sólo importan por su daño corporativo, sino por su impacto emocional en la ciudadanía, y por las consecuencias en la producción y en la economía nacional.

Otra forma de ver esa relación de casos es preguntándonos acerca del porqué ocurren, es decir, qué riesgos se gatillan. Así, como una derivada del estudio del Ranking hemos propuesto la matriz de origen de las crisis, que contiene básicamente tres campos:

  • Factores internos, que suponen las fallas propias, y que en el estudio del 2025 representa la mitad de los casos (51%). Falla la empresa.
  • Desvalor social, que comprenden los líos societarios y delitos de cuello blanco, y que el año 2025 significaron un 17% del total de casos. Fallan las personas.
  • Factores exógenos que suponen la acción u omisión de terceros. Estos casos representan un tercio (32%). Falla el sistema.
  1. En general, el hecho de que la mitad de los casos se origina en fallas propias muestra que las crisis se deben principalmente a la mala gestión de la organización, a su falta de capacidad para prever y manejar temas potencialmente críticos.

Son representativos los casos Real Plaza Trujillo y Medifarma. Hay una cadena de errores, fallas que se pasan por alto, negligencias, o rutinas perversas que terminan por explotar en una situación crítica mayor. Nadie tenía mapeado el riesgo de que se cayera el techo del patio de comidas del Real Plaza. Nadie era consciente de que un lote del suero producido por Medifarma era mortalmente defectuoso y circulaba sin restricción.

  1. Con relación a las crisis que se originan en el desvalor social, hubo nuevos incidentes societarios, fraudes, soborno y competencia desleal, usualmente motivados por la ambición, la falta de moral de sus ejecutivos. La novedad es que, debido a resoluciones del #INDECOPI ante casos notoriamente sonados, se sancionó por primera vez la responsabilidad individual de los causantes.

Entre estos casos destacaron las multas millonarias a las farmacéuticas y el proceso sancionador contra el Grupo Gloria (Cementos Yura). En efecto, con un fallo severo, INDECOPI impuso sanciones que ascienden a S/550 millones a un grupo de farmacéuticas peruanas y a sus ejecutivos por coordinar la manipulación de licitaciones estatales durante una década e incurrir en prácticas colusorias. Tales prácticas afectaron el suministro de productos farmacéuticos a hospitales y a miles de pacientes.

Las sanciones, incluyeron a un gran número de empresas farmacéuticas, pero también a sus sociedades vinculadas o grupos, y a los ejecutivos que intervinieron en los procesos. Esto planteó la dualidad de responsabilidades individuales y corporativas. Y ratifica que buena parte de los problemas críticos se originan en la falta de ética y valores morales que la empresa tolera o fomenta entre su gente.

Lo mismo ocurrió en el caso de Cementos Yura y la empresa de transportes Racionalización Empresarial S.A., ambas del Grupo Gloria, por implementar prácticas que restringieron la competencia en la venta de cemento en el sur del país durante cinco años.

Cabe subrayar que, durante el debate realizado en sede de UPC, se subrayó que tanto las crisis por fallas propias como por desvalor social, al final resultan siempre comprometiendo a las organizaciones. Por extensión, las fallas éticas o conductas discutibles de los ejecutivos y funcionarios son parte de la responsabilidad corporativa.

  1. Es preocupante que los casos motivados por factores exógenos, es decir acción u omisión de terceros, sean ya un tercio del total. Esto significa que más allá de las responsabilidades propias y del posible control que ejerzan las organizaciones sobre sus riesgos operacionales, hay fuerzas externas que condicionan o generan las crisis.

Una muestra lo constituye los casos de Minera R&R/Poderosa por el asesinato de 13 trabajadores; el golpe a las AFP por parte del Congreso que aprobó un nuevo retiro de fondos, y la debacle de Rutas de Lima por la suspensión del cobro de peajes debido a procesos judiciales gestionados por la Municipalidad de Lima Metropolitana. En todos estos casos siempre hay un tercero que interviene y desata la situación crítica.

Lo anterior no exonera los errores cometidos por las propias empresas que propiciaron que otros hagan demagogia o populismo a su costa. Tampoco elude la inacción por parte del Estado para proveer seguridad pública en Pataz y en otros territorios mineros, ni la debilidad del sector economía para defender el sistema pensionario, por ejemplo.

Es más, siguiendo la tónica del debate, nos parece que incluso las causas exógenas de las crisis, también deberían ser atendidas por las empresas del país. Claro, sabemos que son problemas estructurales en los que el Estado debe actuar. Pero por definición las empresas significan orden ante el caos, talento y capacidades profesionales, liderazgo, ante la desidia y la inacción burocrática. A este nivel los gremios empresariales serían los llamados a inmiscuirse en esos temas macro para que el Estado cumpla sus fines.

Desde aquí, un agradecimiento expreso a las entidades que colaboran con nuestra red profesional, #OBICOM, por su aporte a la investigación de las crisis: IP Noticias SAA, Realidades PR SAC, y UPC-Carrera de Comunicación e imagen empresarial.

En la imagen: Rubén Cano Mendoza; Rosa Elvira Figueroa; Claudia Guillén Arruda, y el autor (Foto G.Rojas V.).