Continuamos con la revisión de los resultados del Ranking de Crisis Empresarial 2024, elaborado por el OBICOM. Cuando se observa el cuadro donde se muestran los resultados del análisis cuantitativo, de redes sociales y medios, hay un par de lecturas inmediatas que comparto enseguida.
Lo primero que llama la atención es que, en las crisis, parecería que los temas del ciudadano van por los medios mientras que los temas del consumidor van por las redes sociales. No es novedad, pero la data reciente lo sugiere.
El consumidor. Las barras azules que indican el mayor impacto en redes (básicamente la plataforma “X”) de cada crisis, son precisamente de aquellos casos que podríamos decir del consumidor o usuario. Mientras que las barras naranja más largas, de mayor impacto en medios, corresponden a los temas más afines al ciudadano.
Si se observa los casos, señalados con una flechita, se verá que corresponden a temas donde el individuo en su condición de consumidor se siente más involucrado. CORPAC, que no impidan mi viaje; Interbank, que me dejen acceder a mi dinero; Rutas de Lima, que no encarezcan mi desplazamiento por el peaje; Colusión de Laboratorios, que no afecten el acceso y costo de los medicamentos; Caida de Yape, que pueda mover mis fondos.
El ciudadano. Esa tendencia es coherente con otro cuadro que muestra el impacto de los casos por medios en general. Ahí se nota que las barras más largas que corresponden a los medios impresos, son precisamente los referidos a las crisis de PETROPERÚ. Lo que sugiere que el individuo en su condición de ciudadano, se informa y debate por la prensa escrita acerca de asuntos que son más estructurales, menos volátiles e individuales.
De hecho, a través de los impresos, se denunció y debatió en la opinión pública acerca de las crisis financieras y operativas de dicha empresa pública, incidiendo más allá del escándalo, en el rol del Estado en la economía; en la capacidad de gestión de los cuadros técnicos del actual gobierno, en el impacto del gasto público; en las consecuencias de mantener un aparato estatal deficitario e ineficiente.
La dieta mediática. En el caso de los medios de comunicación analizados, el consumo para esos casos críticos señala 44% por web, 28% por TV, 18% por impresos, 5% por radio y 5% por otros medios. Nuevamente, la tendencia se ratifica. La gente prefiere contenidos y medios audiovisuales, abrumadoramente. Las redes están a la mano para los devaneos emocionales, para los respingos de las corrientes de opinión.
Hace unos días un informe sobre la inversión publicitaria durante el año 2024 (Cabello Consultores) indicaba que la mayor participación de esa torta se la llevaron los medios digitales con 43% (225 millones de dólares), mientras que el gasto en televisión abierta caía al 34%.
En nuestro análisis, la prensa escrita recae, como era de suponer. Recordemos que en la dieta mediática de las personas incide su disposición y la calidad del contenido. Cuanto más fácil y liviano sea acceder a una información, más fácil será consumir el medio (virtual, televisión, contenidos de pantallas).
A la inversa, el medio que demanda una mayor exigencia, mayor esfuerzo mental (la lectura) implica concentración, cierta cultura y una condición que es una barrera de entrada: ser alfabeto y lector rutinario. Por eso los escritos inciden en los temas de fondo, más reflexivos que ayuden al individuo no solamente a optar por una reacción emocional, sino a tener un conocimiento.
Lo antedicho no implica satanizar o menospreciar los contenidos virtuales o audiovisuales. Es la sociedad la que está optando por esa alternativa debido a los criterios vigentes -en especial de las nuevas generaciones-sobre el uso del tiempo, la utilidad de los servicios, las prioridades de las personas.
Para la prevención de crisis, obviamente, debe considerarse una mirada bien dispuesta para tener presencia en los medios digitales, webs y canales no convencionales. Sin descartar la información correcta, pensada, argumentativa, hay que sopesar los contenidos ágiles, audiovisuales, que propongan mensajes concisos y atractivos. ¿Seguirá la información seria y confiable a través de los medios impresos? ¿Se está dando una tendencia irreversible por la que los medios digitales impondrán la agenda pública? Sería bueno que opinen.