En muchas conversaciones cotidianas, usamos esa palabra para significar que se trata de un disparate, de un propósito sin provecho, o de un mensaje que no tiene sentido. Cargando la tinta, se la usa también para dar a entender que algo o alguien, una obra, una idea, es horrible, una cosa contrahecha.
Es un término bastante sonoro que se presta para vocalizarlo silábicamente y con energía. ¡Tu proyecto es un adefesio! ¿No te das cuenta hijita, que ese chico es un adefesio? El libro que quiere publicar Jaimito es un a-de-fe-sio, así de simple.
Su origen se remota a épocas anteriores a Cristo. La antigua colonia griega de Éfeso, en la costa de la Turquía de hoy, cuando estaba bajo el dominio del imperio romano, adquirió una admirable prosperidad. Arístide la llamó el banco de Asia. Era una importante población portuaria ubicada cerca del mar Egeo. Las ruinas de Éfeso están situadas en las cercanías de la ciudad turca de Selçuk, provincia de Esmirna.
En su primer siglo, el cristianismo comenzó a ganar conversos y a cuestionar los excesos de opulencia de los efesios. Por entonces, San Pablo estaba preso en Roma y escribió una carta, la Epístola a los Efesios, “epistula ad efesios” en latín. En el año 57, quiso presentar su epístola en el gran teatro de Efeso, pero fue abucheado y estuvo a punto de morir en manos de sus detractores (1).
Resulta que el apóstol Pablo antes había sido pagano (con otra creencia religiosa) y que llamaba a los pecadores y a quienes se oponían al mensaje de Jesús para enrolarse en la fe cristiana. Algunos efesios se resistían, no les gustaba que se les critique, y rechazaron su prédica (Wikipedia). Ya en el siglo XVI, en España comenzaron a llamar “ad efesio” y luego simplemente adefesio a todo mensaje que no logra su propósito.
La constitución liberal promulgada en México durante el gobierno de Ignacio Comonfort, según Wikipedia, fue llamada adefesio por sus detractores políticos. Se caracterizó por sus ideas liberales y la separación de poderes, aunque también enfrentó críticas por su enfoque centralista y la falta de representación para ciertos sectores de la sociedad.
Un monumento en Castilla y León (España) que alberga los cadáveres de los soldados de Mussolini caídos en la batalla de Santander, generó polémica en setiembre de 2024 porque alguien pretendió reconstruirla (ver imagen). Un diario de Valladolid tituló que el dinero público no estaba para adefesios. Lo grave fue que se colocó la dichosa pirámide en el plan de protección patrimonial, a la altura de catedrales, esculturas, iglesias o palacios inscritos en el enorme ecosistema patrimonial de Castilla y León. Se dijo, que era de risa tratar de remozar un adefesio, y que alguien realmente buscaba rédito político.
Pero, hay algunos adefesios célebres. «El Adefesio» del poeta español Rafael Alberti es una obra teatral escrita en Buenos Aires en 1943, que trata sobre la opresión y la lucha por la libertad. Muestra la historia de la joven Altea, encerrada por su tía Gorgo en un caserón, junto a otras mujeres. Gorgo, tras la muerte de su hermano, asume el control dictatorial del hogar y con mentiras y artimañas trata de impedir que Altea consume su amor con el joven Cástor. Finalmente, Altea no soporta la presión y se suicida. La tía queda como el adefesio de la historia.
Adefesio. Es una linda palabra que en nuestro país sirve para calificar los discursos de ciertos políticos que sin cultura alguna ni buena intención, malgastan nuestro tiempo e impuestos. ¿Quiénes o qué cosas ganarían ese título?
1.- De Lucio, F. Del origen de las palabras y las frases, 1993, Lima, pág. 3.
Foto: pirámide de los italianos. Ricardo Ordóñez ICAL./diario de Valladolid.